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"Las instituciones deberían tener un equipo de rastreo de talento"

 

Desde la agencia de arte ‘La ballena imantada’, Luisa Martí (Elche, 1982) hace, vende, promueve y realiza “cosas” artísticas. Sin barreras ni fronteras y con muchas ganas de trabajar, crear e imaginar.

 

-¿Qué es «La ballena imantada»?

 

- «La ballena imantada» es una organización aglutinadora de contexto artístico que tiene la capacidad de admitir cualquier acción interesante, redefiniéndose para cada actividad o proyecto que realice en función de su objetivo, pudiendo convivir con varias personalidades al mismo tiempo.

 

-¿Por qué surge la necesidad de poner en marcha un proyecto de estas características?

 

-Nació de manera totalmente natural hace un par de años. COR, estudio de arquitectura alicantino con el que colaboro en varios proyectos, me pidió que aportara mi visión sobre el último proyecto que estaba construyendo: MUCA (Casa de la Música, Cultura y Arte en Algueña). Arquitectónicamente era correcto pero el antiguo Cuartel de la Guardia Civil todavía desprendía cualidades que no debería. Tuve clara mi misión: terminar por completo con ese halo de autoridad y dar rienda suelta a la alegría con una intervención artística. Sesenta artistas serían los encargados del cambio. Así empezó todo.

 

-¿Existe hueco en Alicante para una iniciativa así?

 

-No me gusta presentar a «La ballena imantada» como un proyecto empresarial novedoso, sino como una extensión de mi vida, el cúmulo de las experiencias vividas y las que deseo que ocurran, que pueden suceder en Elche, en Alicante o en cualquier lugar donde vaya. También, por qué no, en algún lugar no físico. No necesito hueco, necesito entusiasmo e ideas ilusionantes.

 

-De formación arquitecta, ¿cuándo despierta en usted la pasión artística?

 

-Siempre me ha apasionado la belleza. Supongo que crecer entre secadores, rulos y lacas de uñas de la peluquería de mi madre tiene mucho que ver en lo que soy y en lo que me interesa.

 

-Presente a los creadores que integran su escudería.

 

-Mi gran equipo tiene una parte estable y otra cambiante que permite una renovación y una especialización para cada proyecto. El corazón inalterable de «La ballena imantada» lo formamos David Frutos, fotógrafo profesional; Jesús Olivares y Miguel Rodenas, arquitectos del estudio COR; Nuria Rodenas en la dirección financiera y yo en la dirección artística. Todos nosotros nos desplegamos en varios trabajos o estudios simultáneamente.

 

-¿Con quién le gustaría trabajar que todavía no lo haya hecho?

 

-Tengo la inmensa suerte de emprender todas las iniciativas que me propongo.

 

-Arte y nuevas tecnologías.

 

-Soy una enamorada, e incluso «friki», de la aplicación tecnológica en todos los entornos posibles. Sigo muy de cerca las últimas tendencias sobre programación e interpretación de datos, así como su interrelación con impulsos, imágenes, sonidos o sensaciones. Estos nuevos formatos me fascinan.

 

-¿Qué opina del IVA cultural?

 

-Debemos encontrar nuevos métodos para ser capaces de reformular las reglas del juego. Cuando se presenta un obstáculo, siempre hay una solución latente pero hay que ser inteligente para verla. Un ejemplo evidente de adaptación lo encontramos en la industria musical: los productos se adquieren de manera indiscriminada e ilegal a través de Internet y empieza a caer en picado, sin embargo, aquellos que deciden asumir lo inevitable y regalarse sin prejuicios a este mercado, saben que los conciertos en directo son insustituibles y ponen todas sus energías en ello. Que nos sirvan de modelo para cuestionar nuestros procesos y cambiarlos ya.

 

-¿Están sensibilizadas las instituciones con los nuevos creadores?

 

-Su cara pública nos muestra su constante interés mediante la formulación de concursos, que no son más que batallas campales para que se pisoteen unos a otros y no siempre salga vencedor el mejor. Odio los concursos. Ellas deberían tener un equipo de rastreo de talento, encontrarlos y permitir que brillen a ojos de todos.

 

-Opine sobre la Ley de Mecenazgo.

 

-Es indispensable que se incorpore el potente mecenazgo privado, por supuesto, pero me resultan más interesantes conceptos como el micromecenazgo, aquel pequeño porcentaje que se cede en cada consumo artístico, y el arrasador «crowdfunding», en el que participo activamente y consiste en aportaciones totalmente libres a un proyecto que te resulte de interés para que se pueda desarrollar. Esta última te vincula íntimamente con el objetivo, el proceso y el éxito del mismo. Si algo es realmente bueno, existen los medios para conseguir hacerlo realidad.

 

-En la provincia hay excelentes lugares de exposición, ¿pero son acordes con sus contenidos?

 

-Tengo mis dudas al respecto de la excelencia de los mismos. Cuando viajas, te das cuenta del nivel de otras ciudades como París, Nueva York o el impresionante Gotemburgo, donde estuve hace un par de años, y no puedo afirmar eso con tanta rotundidad. Miremos hacia ellos y copiemos sus protocolos, su seriedad, su respeto por todas las disciplinas artísticas. Aquí, todavía, se veta el acceso a lo realmente contemporáneo.

 

-Su sábado ideal consiste en…

 

-Si estoy de viaje, me chifla visitar galerías, quedarme mucho tiempo delante de cada obra como si fuera a salir corriendo si dejo de mirarla. Si estoy en casa, sólo necesito una buena serie descargada de Internet, ver un episodio tras otro, temporada tras temporada, hasta caer rendida. «Fringe» es mi preferida. Como entretenimiento ocasional, súper satisfactorio, leo las entrevistas que me han hecho durante la semana, mientras pienso quién, después de leerlas, me llamará para emprender un proyecto juntos.

 

Martín Sanz, periodista de ABC. / Fotografía de Juan Carlos Soler.

Entrevista ABC 10.11.2012 Elche Lugar La ballena imantada Inauguración 10.00 Clausura 11.00
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