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Juan Palomares me pidió que le escribiese la reseña para la exposición que realizaba en la galería de Topacio Fresh. Encantada, le escribí un breve texto definiendo esa nueva belleza que había descubierto:


Otra belleza

Juan Palomares. Un joven artista granadino aplicado y metódico, como pocos. Experimenta, sin miedo, en muchas disciplinas estéticas impulsado, únicamente, por la Belleza. Esa fascinación insaciable le mueve a documentar escenas, objetos y atmósferas que le transmiten esa atracción irracional tan placentera que le alimenta.

Juan desgarra la realidad para volver a recomponerla en algo eminentemente bello. Puede que antes lo fuera, pero, sin lugar a duda, ahora lo sería. Se percibe como algo armónico y equilibrado mientras, poco a poco, descubrimos que no responde a nuestros estereotipos. Nos provoca una respuesta desviada mediante una perversa manipulación.

Una de las cualidades más destacables de este artista es la aversión a retratar la realidad tal cuál se presenta. Siempre la cuestiona y nos muestra su cara oculta de una manera sencilla, sincera y altamente crítica.
La franqueza de su obra lo desnuda un poco más frente al observador. Sus movimientos desinhibidos en entornos públicos se enfrentan a la predilección de la soledad y la hiperconcentración en la intimidad de la creación de sus obras porque Juan dota a todos sus trabajos de una extenuante reflexión.

Gracias a su destreza indiscutible para crear imágenes de alto impacto, en la exposición “Cuerpos al descubierto” nos proporciona un golpe directo. No pretende que el observador analice sus cuadros con una guía, un manual o unas instrucciones de uso en formato papel. No se pueden establecer redes de conocimiento, ni sistema alguno, sólo unos extraños síntomas: tristeza, aprensión, soledad, placer... Depende de los recuerdos que se activen en cada interlocutor.

Para esta muestra, Juan Palomares ha desarrollado criaturas de proporciones descompensadas, hiperlaxas, ásperas, con carencias o con excesos evidentes que nos hacen dudar de su atractivo físico pero son incapaces de dejarnos indiferentes. Nos paralizamos frente a ellas para admirarlas e intentar descubrir las razones de su magnetismo y sensualidad que, radican, paradójicamente, en haberse saltado las normas.
El artista no busca la singularidad, puesto que altera su mirada, entornando los ojos, y reordena a sus seres con unas pautas similares, pareciéndose, sospechosamente, los unos a los otros. Creando, así, un único icono de nueva Belleza.

No nos proporciona un contexto, no precisa ubicarse porque, muy probablemente, no sea real. O puede que nos esté avisando de un cambio inminente en la percepción de la Belleza que puede ocurrir en cualquier instante y en cualquier lugar, recortando la figura y transportándola donde quieras.
Un entorno sin referencias que nos hace pensar que aquellas criaturas pasaron delante de un fotógrafo para archivar sus extravagantes cualidades.

Son piezas que simulan poderse tocar, desencajar, moldear y despegar su elástica piel. El visitante las distorsionará, aún más con su mirada desprejuiciada.

En un futuro inmediato, los cuerpos desequilibrados de Juan Palomares se multiplicarán y empezarán a cobrar espesor. Ya no miraremos a alguien diferente, sino que pasearemos entre ellos y nos cuestionaremos a nosotros mismos.

Cuerpos al descubierto 05.11.2011 Madrid Lugar Fresh Gallery Inauguración 20.00 Clausura 21.00
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