<< >>

Rafa es fascinantemente complejo. Crees intuir cómo es a simple vista, con su
aspecto desaliñado y su voz áspera pero juvenil, pero él no es sólo así. No es despreocupado ni aleatorio. Es profundo, con una vida densa y, a veces, difícil.

Tras muchas conversaciones con él de exquisita sinceridad, entiendes que experimenta constantemente con la vida como lo hace con los materiales acumulados en sus obras.
Recurrente y obsesionado, como cada uno de nosotros, nos muestra sus pensamientos inquietos sin tapujos: esas siluetas que esculpe en la pintura, esas geometrías rotundas que aparecen por sorpresa y esa renuncia acérrima al uso indiscriminado del color, al que solamente le concede un discreto protagonismo en algún lienzo. Una tendencia al gris eterno, como si de un manifiesto cromático vital se tratase, su obra mira a la muerte como destino inevitable.

Su estudio, (medio casa, medio estudio) está lleno de recuerdos y retales que superpone, indistintamente, en sus lienzos.

Para disfrutar con intensidad de cada obra, deberíamos ser capaces de percibir cada una de las capas que lo componen y realizar una lectura transversal en la que desaparece la imagen global y, de repente, ves el proceso, la acumulación de materia, ya sea pintura, fotografía o textil.

El significado de su obra es inseparable de los materiales utilizados.

Muchas, casi todas ellas, parecen castigadas por la intemperie e incluso alguna simula haber sobrevivido a un incendio. Parecen inmortales, eternas. Una belleza evocadora e inquietante.

Tengo especial debilidad por su última producción, nacida de la poesía de su gran amigo Luis Felipe Estrada. Me fascina y ellos lo saben. Su complicidad personal se traduce en dos versiones plásticas compatibles y coherentes donde los versos se arrojan sobre el lienzo, ensombreciéndolo y completándolo con la última capa que necesitaba.
En ese encuentro íntimo que tendrás cuando estés frente a ellas, te sonreirás al descubrir que la Luna puede ser cuadrada y te intrigarás por esas figuras desenfocadas que se acercan a ti desde lejos.

Todo te resulta extrañamente familiar, será porque alguna vez has soñado con ellas.

- - -

En cuanto a la exposición, las obras no se han querido mostrar en sentido cronológico ya que el artista desarrolla varias tendencias simultáneamente.
Detectar y agrupar esas líneas de trabajo ha sido parte fundamental para el montaje expositivo donde encontraremos un primer nivel en el que desarrolla un ejercicio bidisciplinar con la poesía de Luis Felipe Estrada, una serie realmente delicada, en la siguiente planta la producción de un ejército de figuras humanas que invaden obsesivamente sus lienzos, mientras que el último nivel nace de un encuentro casual con la fotografía y cómo la incorpora a su obra.
Pudimos disfrutar durante tres meses de estas piezas realizadas en estratos y mostradas del mismo modo, como una superposición de sensaciones, materiales y experiencias.

Retrospectiva de Rafael Maestro 03.02.2012 Elche Centro Municipal de Exposiciones