obras de Rafael Maestro

Rafa es fascinantemente complejo. Crees intuir cómo es a simple vista, con su aspecto desaliñado y su voz áspera pero juvenil, pero él no es sólo así. No es despreocupado ni aleatorio. Es profundo, con una vida densa y, a veces, difícil. Recurrente y obsesionado, nos muestra sus pensamientos inquietos sin tapujos: esas siluetas que esculpe en la pintura, esas geometrías rotundas que aparecen por sorpresa y esa renuncia acérrima al uso indiscriminado del color. Una tendencia al gris eterno, como si de un manifiesto cromático vital se tratase, su obra mira a la muerte como destino inevitable.